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FAUNA DE JUEGO DE ROL (III)

by en 20/01/2010

EL ELFO


Al igual que con el término “mago” me refería a toda clase de conjuradores, el término “elfo” abarca a todas esas razas tan populares que tienen en común dos cosas: Unos bonus exageradamente buenos y la incondicional manía que les profesan la mayoría de los jugadores y (a veces) el mismo Máster. Hablando en plata, son el blanco del racismo más desaforado, de las discriminaciones más chabacanas y de los más sangrientos chistes que puedan imaginar los jugadores.

“GUERRERO-Acamparemos aquí.
ELFO:-No es necesario: Los elfos no necesitamos dormir.
GUERRERO:-Bueno, pues ve preparando la cena.
ELFO:-No, es que como estamos en un bosque yo me alimento del aire”

Y son tonterías, realmente, porque aunque pueden tener (y de hecho los hay que los tienen) monstruosos atributos la gente los odia por lo que son, no por lo que hacen. Un guerrero elfo puede hacer siete ataques por turno y además cuenta con mallas élficas mágicas de la leche pero, amigo, sigue siendo un elfo y eso no lo sufre (por ejemplo) el hosco enano, el apestoso humano o el cochino halfling. El mago elfo es extremadamente poderoso y cuenta con extraños poderes pero ni con todas sus habilidades puede dejar de ser lo que le hicieron sus padres.

“ELFO:-No os preocupéis, muchachos, yo veo en la oscuridad y…
HALFLING:-Me importa un pimiento, elfo de mierda, enciende la puta antorcha de una vez”

EL ANODINO


Esto es un personaje de raza variable, profesión aleatoria y atributos medianos que destaca principalmente por desempeñar el papel de carne de cañón. Es el único que al desvanecerse el humo no contesta cuando preguntan si todos están bien y nadie lo nota.

Es el que el Monstruo Horrendo golpea, lo deja hecho un churro y alguien grita “¡Ha fallado!¡A por él, chicos!” . Y nunca duran mucho. Anodinos los ha habido siempre y siempre los habrá. Aunque no los veamos siempre estarán allí para morir en silencio por los suyos sin esperar nada a cambio (“Oh, qué suerte la mía, la flecha se ha clavado en ese tronco con forma humana!”). La verdad es que hay muchos pero, lógicamente, no voy a dar nombres.

EL RARO

Raro significa “fuera de lo corriente” y “poco habitual”. Y estos tipos son ambas cosas, primero porque pocos jugadores estarán dispuestos a llevar a un orco que se cree un elfo (lo he visto) y segundo porque si los exploradores ciegos (también lo he visto) fueran el pan de cada día dejarían de ser raros.

Tablas-de-putadas aparte que generan cosas tan curiosas como un enano poseído por no se qué demonio alcohólico y con cuernos, los personajes de este tipo surgen normalmente por dos causas: Que el jugador quiera hacer un Kombo-personaje y le salga mal (porque si le sale bien nadie dirá que es un bicho raro sino un personaje “de la hostia”) o bien que quiera dar el cante (lo que tampoco es muy raro pues el ego siempre cotiza muy alto). Así surgen cosas tan curiosas como el “mago del dios del amor”, que era un elfo adepto a no se qué deidad amanerada y que se empeñó en quitarle los pantalones a su compañero bárbaro que respondía a la poco común descripción de ser de color azul, sepulturero de profesión y conocedor del arte de manejar una “pala a dos manos” como si fuera un hacha. Caso aparte son los vampiros del clan Malkavian que, por definición, están tarados y, por tanto, el jugador está obligado a hacer de su personaje un especimen de zoológico.
Estos freaks del rol no suelen durar mucho y acostumbran a ser arrollados por la selección natural, con algunas excepciones que merecen un aplauso. El más querido de mis friki-personajes es, sin duda, Chotarj de Barnifane, un semi-orco que trabajaba de matón de taberna y, armado con un garrote (¿uh?¿qué bonus tiene eso?) llegó a convertirse en PNJ (nada menos que salir en partidas en las que no juega) y Señor de la Guerra orco de no se qué mago.

EL GUAY


En raras ocasiones, un jugador se querrá hacer un personaje no por los bonus que le proporcione sino porque las pintas en general (¿pintas?¿y eso con qué se tira?) le gustan. Así nacen personajes “chulos”, “pedantes” o, más técnicamente, “guays”.
GUAY:-Sí, bueno, como mi personaje es noble le ofrece al dragón la oportunidad de rendirse.

A menudo están respaldados por un hermoso kombo de habilidades (igualmente guays) para respaldar sus aires de grandeza porque un chulopiscinas de estos que no sabe manejar (y manejar bien) la espada es pronto pasto de los gusanos. Invariablemente, los demás jugadores la toman con él (y si son de su misma ralea se establece un tira y afloja a ver quien es el más chulo) y se empeñan en humillarle al precio que sea. Maniobras tales como sacarle las tripas a un cadáver para tirárselas por encima al guay de turno o hacer de vientre en el plato de su almuerzo se hacen corrientes en los grupos donde militan estos especímenes.
Casi todos los juegos de rol tienen una categoría para esto: Paladines, samurais Grulla, caballeros jedi, espadachines, caballeros de Solamnia y cien mil categorías más que destacan principalmente por ser “más mejores” que el resto.

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From → Notas de Prensa

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